
El nombre La Guardia no fue elegido por casualidad. En cualquier disciplina de combate, ya sea con espada, sable, katana o mano desnuda, existe un punto en común: todo comienza en la guardia.
La guardia es la primera posición que aprende cualquier practicante. Es el lugar desde el que nacen el equilibrio, el control, la seguridad y la técnica. Antes de lanzar un ataque, antes de ejecutar una defensa o de crear una coreografía, primero hay que aprender a estar en guardia.
Esa idea representa también nuestra forma de enseñar. Creemos que una base sólida es el elemento más importante del aprendizaje. No buscamos que nuestros alumnos memoricen movimientos sin comprenderlos; queremos que desarrollen una técnica que les permita avanzar con seguridad, confianza y criterio.
Por eso nos llamamos La Guardia. Porque todas las grandes habilidades empiezan por dominar lo más esencial. La guardia no es solo una postura: es el primer paso de cualquier camino.
Mi camino en la esgrima escénica no comenzó sobre un escenario, sino con un sueño de infancia.
Con apenas diez años asistí a un espectáculo de especialistas de cine en MiniHollywood Oasys, en el desierto de Tabernas (Almería). Ver a aquellos especialistas interpretando peleas, caídas y duelos en un auténtico poblado del Oeste despertó en mí una pasión que nunca ha desaparecido. Aquel día decidí que quería dedicarme a ese mundo.
Desde entonces crecí rodeado de películas de acción, videojuegos y todo aquello en lo que las espadas, los combates y las grandes aventuras eran protagonistas. Esa pasión fue marcando cada una de mis decisiones.
A los doce años comencé a practicar parkour, una disciplina que me enseñó a conocer mi cuerpo, desarrollar agilidad, coordinación y control del movimiento. Sin saberlo, estaba construyendo una base que años después resultaría fundamental para convertirme en especialista.
Cuando llegó el momento, di el paso hacia el mundo de los especialistas de cine. Fue allí donde descubrí que mi verdadera vocación estaba en la esgrima escénica y, especialmente, en la creación de coreografías de combate. Encontré la unión perfecta entre técnica, narrativa y espectáculo.
Por eso, la enseñanza que encontrarás en La Guardia nace principalmente desde la experiencia del mundo de los especialistas y del cine de acción. Nuestro objetivo no es únicamente aprender a manejar una espada, sino comprender cómo construir combates que cuenten una historia, transmitan emociones y resulten seguros, creíbles y espectaculares.
Hoy sigo viviendo esa misma pasión que nació siendo un niño. Cada clase, cada entrenamiento y cada coreografía tienen el mismo propósito: compartir con otros la emoción que sentí la primera vez que vi una espada cobrar vida sobre un escenario.








